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20 palabras del vino que hay que conocer

El mundo del vino tiene sus propios vocablos; palabras específicas que se utilizan para comunicarse más fluidamente. Aquí 20 palabras para que todo amante del vino utilice para hablar de la noble bebida.

Como en todos los ámbitos, la vitivinicultura y sus protagonistas (bodegueros, agrónomos, enólogos, sommeliers) tienen incorporados vocablos determinados que, en muchos casos, son usados por algunos consumidores que los emplean para comunicarse con precisión en degustaciones, charlas o visitas a bodegas. Siempre, en cualquier situación, hablar con rigor ayuda a que la comunicación sea más fluida.
Por eso, a continuación detallamos veinte palabras y expresiones que son una buena base para cualquier conversación sobre vinos, y que, sin duda, clarificará las charlas en futuros descorches.
Abierto: se dice de un vino que en la copa tiene oxígeno suficiente para expresar sus aromas. La falta de oxígeno que el líquido sufre encerrado en la botella hace que, a veces, recién destapado, no pueda soltar sus notas. Para remediarlo, sólo hay que hacer girar la copa durante unos segundos para que se vaya abriendo.
Astringencia: sensación de aspereza en la boca, la lengua y el paladar, producida en algunos vinos por excesivos taninos, generalmente por el contacto prolongado con la madera.
Blanc de blancs: expresión que literalmente significa “blanco de blancos”; es utilizada para llamar a los champañas elaborados sólo con la variedad Chardonnay sin mezclar con vinos blancos de variedades tintas como Pinot Noir y Pinot Meunier.
Blend: término inglés que define un vino que mezcla distintas variedades sin que una alcance un 85% del total. Se usan también las palabras coupage, assemblage o corte.
Bouquet: palabra francesa que define la mezcla de sensaciones olfativas y gustativas que se aprecian en el proceso de maduración de un vino. Es decir, aromas que se desarrollan después de una fase de envejecimiento en botella; también se los denomina aromas terciarios.
Cuerpo: es la sensación de consistencia en boca de un vino; es el “peso” en el paladar. La estructura y el porcentaje de alcohol son esenciales en este concepto.
Decantar: también llamado trasvasar. Se trata de la acción de verter el vino en un decantador (o decanter) con el fin de que éste se oxigene y/o para separar los sedimentos.
Denominación de Origen: mención que ampara a ciertos vinos de calidad obtenidos en zonas delimitadas, elaborados según un reglamento preciso (variedades de cepa, rendimiento, grado alcohólico, crianza, estiba, etcétera).
Escobajo: esqueleto del racimo de uva una vez que está totalmente desgajado.
Estiba: crianza del vino en botella.
Evolución: se llama así a las modificaciones del vino por la acción del paso del tiempo. La evolución puede ser positiva (el vino se amalgama) o negativa (el vino se oxida).
Hollejo: piel de la uva.
Persistente: un vino con aromas de nariz y boca que perduran varios segundos después de degustado.
Poda: actividad agronómica cuyo objetivo es regular el volumen de productividad de la planta.
Redondo: vino equilibrado, que muestra armonía en todos sus componentes: no es tánico, no es astringente ni tiene asperezas; es más bien sedoso y amable.
Retrogusto: conjunto de sensaciones que deja un vino después de ingerirlo; se lo suele llamar aromas de boca. Es de fundamental importancia en la práctica de degustaciones.
Tánico: se dice de un vino con demasiados taninos y sensación astringente en boca, generalmente por el exceso de crianza en madera.
Terruño: conjunto de condiciones que dan identidad a un vino: suelo, clima, topografía, cepajes y las labores culturales del agrónomo en las plantas. Tipicidad: características organolépticas de un vino que son fieles a la variedad a la que pertenece.
Varietal: vino elaborado a partir de una sola variedad de uva, en una proporción mínima del 85%.

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