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Alberto Arizu (p): Malbec en las venas

Con motivo de las celebraciones por el Día Mundial del Malbec conversamos con el Ingeniero Alberto Arizu, Presidente del Consejo de la D.O.C. Luján de Cuyo e Ingeniero Agrónomo de Bodega Luigi Bosca. On the occasion of Malbec World Day's celebrations, we talked with Engineer Alberto Arizu, President of the Board of the Luján de Cuyo C.D.O. and Agricultural Engineer at Bodega Luigi Bosca.

El Ingeniero Alberto Arizu se crió en la Finca El Paraíso y pasó toda su vida allí. Hasta el día de hoy, camina esa finca cotidianamente y la conoce como la palma de su mano, al igual que a Luján de Cuyo, la cuna del Malbec.
Asimismo, el Ing. Arizu fue uno de los pioneros en trabajar la varietalidad en Argentina y uno de los creadores de la Denominación de Origen Controlado Luján de Cuyo: es un auténtico referente del Malbec. Con motivo de las celebraciones por el Día Mundial del Malbec (17 de abril) conversamos con un verdadero apasionado por el vino y por el cepaje emblemático de la Argentina.

-¿Cómo describiría al Malbec?
Es la variedad perfecta para los distintos terruños argentinos. En Luján de Cuyo alcanzó una de sus expresiones más acabadas, superando ampliamente a los Malbec de la comuna francesa de Cahors, su lugar de origen, y a los del resto del mundo.
Es de corazón dulce, tiene una acentuada dulzura interna y gran color. Si se lo elabora correctamente es sedoso y de taninos redondos. Sus aromas remiten en casi todos los casos a frutos rojos, aunque también son especiados y florales. Dependiendo del ejemplar, recuerda a la violeta, la malva, la menta y el clavo de olor. Sin exagerar, es en la Argentina donde mejor se expresan todos los atributos de esta variedad.

-¿Qué es la calidad en el Malbec?
La calidad involucra un sinfín de aspectos que hacen a un vino: desde las uvas que se utilizan para su elaboración hasta las barricas en las que se crió o cuánto tiempo fue estibado antes de salir al mercado. Personalmente, el significado que elijo darle cuando me refiero a un Malbec “de calidad” es aquel que da una sensación de plenitud: un vino sublime. Los Malbec de calidad son lisa y llanamente aquellos que emocionan.

-¿Cómo surgió la idea de crear la D.O.C. Luján de Cuyo?
El proyecto de la D.O.C. empezó en 1989, cuando los representantes de más de 30 bodegas de la región nos juntamos con un deseo en común: crear una Denominación de Origen Controlado al estilo europeo para la variedad Malbec, que empezaba a destacar a las etiquetas argentinas a nivel mundial. El objetivo era valorizar la zona para enaltecer también nuestros vinos y nuestro trabajo diario en las fincas y bodegas. Sin embargo, nos llevó mucho tiempo y largos debates acordar que esta D.O.C. debía ser únicamente para el Malbec: había que entender que una D.O.C. surge de un hecho importante anterior –que en este caso eran los resultados obtenidos con este cepaje– y no posterior a su creación. Finalmente lo logramos, y a los dos años con Lugi Bosca sacamos el primer vino de la D.O.C. Luján de Cuyo.

-¿Por qué Luján de Cuyo es la cuna del Malbec?
Principalmente, porque allí se elaboran muchos de los ejemplares más destacados de un cepaje europeo que encontró una expresión única en esas tierras mendocinas. El terruño es excepcional, con el suelo aluvional, profundo, rocoso y arenoso; y el agua que lo riega, proveniente del deshielo de la Cordillera de los Andes, que es cristalina, pura y rica en minerales. Otro factor especialmente diferencial es la altura (entre 800 y 1.100 metros sobre el nivel del mar) que deriva en una gran amplitud térmica, necesaria para que la vid que recibe su característico sol radiante durante todo el día pueda descansar en las noches frescas, incluso en pleno verano. Estos dos atributos sumados al clima seco otorgan condiciones inmejorables para la elaboración de vinos de gran color y cuerpo, equilibrados, con taninos sedosos y aromas pronunciados.

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