De Cultores

maridajes, saber el vino

Vinos y comidas: claves para una combinación exitosa

Probar diferentes cepas y estilos de vinos para acompañar distintos platos durante una experiencia gastronómica es una de las prácticas preferidas de los amantes de la buena mesa. Pero ¿cuáles son los tips para lograr el maridaje perfecto?

Para todos los amantes del buen vivir, combinar los sabores, aromas y texturas de un plato y un vino es una experiencia única. Experimentar con diferentes estilos de tintos, blancos y espumantes para acompañar distintas comidas, y descubrir los secretos que cada acuerdo ofrece, es un auténtico placer para todos los sentidos.
El concepto que hoy se conoce como “maridaje” remite a la combinación sutil y acertada entre una comida y una copa de vino, la única bebida que realza verdaderamente el sabor de un plato. Si bien no hay una única forma de combinar alimentos y etiquetas, existen dos “técnicas” de maridaje completamente diferentes entre sí. Mientras que el maridaje “por afinidad” consiste en identificar sensaciones y sabores similares para reforzarlos mutuamente, en el maridaje “por contraste” el encanto radica en combinar dos polos opuestos: lo dulce con lo salado y lo ácido con lo graso. Sin embargo, cuando se trata de aromas y sabores, hay que tener en cuenta que el que tiene la última palabra es siempre el gusto personal.
A continuación, compartimos 10 claves para lograr una combinación exitosa entre vinos y comidas:

1. Para ir entrenando el paladar en el arte del maridaje, una buena opción es empezar por lo seguro y aprender a encontrar los nuevos sabores en acuerdos infalibles, como un Cabernet Sauvignon con carne vacuna grillada, un Malbec con cordero, un Pinot Noir con atún, un Sauvignon Blanc con mariscos o un Chardonnay con salmón.
2. En un menú de pasos, o si se van a beber diferentes vinos durante la comida, lo mejor es empezar con un vino ligero y refrescante, como un Sauvignon Blanc, para luego ir subiendo en intensidad con blancos o tintos con más cuerpo.
3. La estructura de la comida es clave para elegir el ejemplar que se descorchará. Cuando se trata de un plato liviano, el vino también deberá ser liviano, mientras que si el plato es más sustancioso, el vino tendrá que tener más presencia para no ser opacado por la comida.
4. Una combinación exitosa no solo depende del producto en sí mismo, sino también de la preparación, la forma de cocción, los aderezos y los acompañamientos. A la hora de pensar un acuerdo, hay que tener en cuenta todos los factores que hacen a una comida.
5. Las carnes maridan muy bien con los taninos de los vinos tintos ya que son los encargados de limpiar el paladar y dejarlo preparado para recibir un nuevo bocado.
6. Así como siempre hay una excepción a la regla, cada paladar va encontrando sus propias salvedades con el correr del tiempo, de los vinos y de los platos. Por eso, si bien el asado y las carnes rojas están fuertemente asociados a los tintos, es posible descubrir que no hay nada como un Chardonnay para atenuar la sensación grasosa que deja la molleja en la boca.
7. Las preparaciones como escabeches, ceviches y ensaladas verdes, todas de marcada acidez, van a la perfección con blancos como el Sauvignon Blanc o el Riesling.
8. Los quesos ofrecen incontables combinaciones. Según el estilo y el perfil, quedan mejor con tintos, blancos y hasta con vinos dulces. Para aprender sobre uno de los maridajes más clásicos, es indispensable experimentar los distintos acuerdos que ofrece.
9. No hay combinación alguna que supere al maridaje regional, que consiste en armonizar productos de una misma zona, vinos y recetas locales que se potencien entre sí. El chivito mendocino con un Malbec de Luján de Cuyo es solo uno de estos matrimonios imbatibles.
10. Para descubrir gustos y preferencias personales, es muy importante prestar atención a los detalles que ofrecen los acuerdos entre comidas y vinos. Cuando se trata de subjetividades, son las sutilezas las que hacen la diferencia.

Quiero suscribirme a De Cultores