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Cinco hoteles del vino inolvidables

Los hoteles dedicados al vino y su cultura son uno de los máximos exponentes del turismo enológico, por lo que las principales regiones productoras del mundo presentan las alternativas más lujosas y originales.

Los hoteles del vino siguen siendo las estrellas del enoturismo a nivel mundial. En todos los grandes terruños se levantan castillos, estancias o modernos resorts de lujo rodeados de viñedos y uvas, donde los spa, restaurantes, piletas climatizadas y campos de golf se fusionan con antiguas cavas subterráneas, diseño de vanguardia y obras de arte. En pocas palabras, todo lo que un amante del vino y el buen vivir podría pedir. A continuación, presentamos algunas de las alternativas más interesantes para sumergirse de lleno en este aspecto sofisticado del mundo del vino.

 

Château de Bagnols (Beaujolais, Francia): Este castillo, considerado por muchos como el hotel de vino más elegante del mundo, se levanta entre las colinas, viñedos y bosques del corazón de Beaujolais, a menos de 30 kilómetros de Lyon. Su arquitectura del siglo XIII lo convirtió en uno de los monumentos históricos más importantes de Francia por sus impresionantes torres, el aljibe y la entrada al castillo a través de un puente levadizo. Su restaurante Salle des Gardes, galardonado con una estrella Michelin, ofrece especialidades regionales junto con una gran selección de vinos franceses.

Castello Banfi-Il Borgo (Toscana, Italia): En la Denominación de Origen Brunello di Montalcino se encuentra el colosal Castello Banfi rodeado de viñedos, olivares y árboles frutales. Allí, lo que más sorprende son sus cuartos y suites emplazados en casas que fueron construidas en los siglos XVII y XVIII como lugar de residencia junto a la fortaleza medieval. Asimismo, el restaurante La Taverna es el típico comedor de un castillo medieval toscano. Situado en la cava, recibe a los comensales con mesas de roble macizo y una cocina basada en productos e ingredientes propios de Montalcino y Toscana.

The Cellars-Hohenort (Constantia Valley, Sudáfrica): Entre extensos jardines y viñedos se alza un monumento arquitectónico que data del siglo XVIII: la Mansión de Hohenort. En la ladera este de la Montaña de la Mesa y cerca del maravilloso jardín botánico de Kirstenbosch, la antigua propiedad de la familia Spilhaus alberga entre sus principales atractivos la cava de la bodega Klaasenbosch, que funcionó allí hace más de 250 años. Entre sus paredes con ladrillo a la vista y las botellas añejas ofrecen cenas románticas a la luz de las velas, un imperdible para las parejas que visitan The Cellars-Hohenort.

Can Bonastre (Barcelona, España): En plena localidad de Masquefa, en Barcelona, esta finca del siglo XVI se alza sobre una colina a los pies del macizo de Montserrat. La bodega y el hotel de Can Bonastre cuentan con una extensión total de 100 hectáreas entre bosques, viñedos y fincas que pueden ser recorridos a pie, a caballo, en bicicleta o desde el aire, en globo o helicóptero. Asimismo, otras propuestas permiten a los visitantes disfrutar de su estadía realizando actividades vitícolas, gastronómicas y culturales, como visitar las bodegas de la región, realizar talleres de maridaje, recoger y pisar uvas durante la vendimia y llevar a cabo excursiones en el entorno turístico de la Anoia y el Penedés para conocer sus museos, mercados y las principales rutas del vino.

 

Meadowood (Napa Valley, Estados Unidos): Esta casa de campo es el alojamiento perfecto para los aficionados al vino y los deportes. Entre todas sus instalaciones se destacan la cancha de croquet, las siete canchas de tenis, los senderos para realizar caminatas y recorridos en bicicletas, la pileta de natación y su campo de golf de nueve hoyos. Además del aspecto deportivo, el gastronómico también es excelente: The Restaurant ha sido galardonado con dos estrellas Michelin por sus sabrosos platos. También hay actividades vinculadas a la cocina y el vino, como los picnics en el valle y las degustaciones guiadas.

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