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Rodrigo Toso conquista Beirut

Trabajó para innumerables restaurantes de Buenos Aires y el Uruguay, pero el destino y su vocación incansable lo llevaron a conquistar un nuevo destino gourmet: Beirut, la capital del Líbano. A orillas del Mar Mediterráneo abrió Punta del Este, un restaurante que logró seducir a los paladares árabes con una propuesta latinoamericana.

Trabajó para innumerables restaurantes de Buenos Aires y el Uruguay, pero el destino y su vocación incansable lo llevaron a conquistar un nuevo destino gourmet: Beirut, la capital del Líbano. A orillas del Mar Mediterráneo abrió Punta del Este, un restaurante que logró seducir a los paladares árabes con una propuesta latinoamericana.

Rodrigo Toso es conocido por todos los amantes y conocedores de la gastronomía local: cocinó en Francia, Estados Unidos, Punta del Este y la Argentina; hizo televisión, trabajó con proyectos de catering, consultó restaurantes de todo tipo hasta que, tiempo atrás, un destino y un nuevo desafío cambiaron su vida para siempre: Beirut.
Aquí, una charla en la que nos cuenta sobre este nuevo reto culinario.

- Lograste seducir a un mercado al que ningún chef argentino se le animó, Beirut, ¿cómo fue la experiencia?
- Conocí hace siete años a dos libaneses de los que me hice súper amigo. Ellos tenían restaurantes allá y me propusieron hacer algo con identidad latina. Armamos hace seis años el restaurante y le pusimos Punta del Este. Es un sitio increíble, situado sobre el mar Mediterráneo, basado en la cocina latinoamericana. Fue uno de los primeros en ofrecer esta gastronomía y los libaneses se hicieron fans desde el primer día.

- ¿Cuál es la propuesta culinaria del lugar y por qué creés que tuvo éxito?
- La propuesta es de cocina latinoamericana (con algunas licencias que me tomo por el paladar de los libaneses y los productos con los que cuentan). A ellos esta gastronomía les resulta exótica y súper tentadora; para ellos son sabores nuevos y, junto con la propuesta del espacio, que es hermoso, termina siendo una combinación irresistible.

- ¿Cómo te animaste a un destino tan lejano y exótico?
- La amistad que armamos con mis socios fue el motor; si no, no sé si me hubiera animado. Al final no son tan distintos como imaginaba… Tenemos en común muchas más cosas de las que pensamos.

- ¿Qué te dicen los comensales cuando prueban la propuesta latina y se enteran de que sos argentino?
- Les encanta y les parece rarísimo todo. Les encanta la comida porque son sabores impensables para ellos, y conocer a alguien de América Latina, más precisamente de la Argentina, que a ellos les parece lo más, los vuelve locos. A veces hasta te piden fotos; son muy amigables y tienen muy buena onda; te abren las puertas de sus casas al minuto.

¿En qué emprendimientos estás trabajando en la Argentina?
- Estoy arrancando en mayo un joint venture con Sebastián Levy (Parrilla Miranda y Brandon), con muchísimo potencial. Por otro lado, espero en unos meses poder empezar a vender mis hamburguesas, proyecto que arranqué hace cuatro años, bastante antes de la avalancha de hamburguesas que hay hoy, que no pudo ver la luz aún pero ya estamos cerca. Y además estoy arrancando algo de televisión en mayo también; extrañaba hacer tele después de tres años.

- ¿Cómo ves la gastronomía actual?
- En la Argentina, y en Buenos Aires en especial, la veo con mucha efervescencia; creativa, libre de lugares comunes. Veo que pasa de todo, y eso está buenísimo. Además la siento cada vez más responsable en lo conceptual y en lo profesional. Me acuerdo de hace 20 o 30 años, y recuerdo que era otro mundo. Y lo mejor de todo es que todavía queda mucho por hacer.

- ¿Creés que la cocina argentina ha ganado en identidad propia?
- Sin dudas, especialmente porque se trabaja mucho por encontrar, generar y comunicar un ADN común. Pero nos queda un camino largo para recorrer como lo han hecho los peruanos o los mexicanos. Creo que a veces eso se hace difícil porque somos eclécticos, y eso es por la extensión de nuestro país, sus regiones, sus culturas originarias y las de las distintas corrientes migratorias que tuvimos a lo largo de la historia. Somos un mix potente que si lo terminamos de encolumnar puede pegar muy fuerte.

- ¿Qué relación tenés con el vino?
Mi relación con el vino te diría que es íntima. Me gusta mucho el vino y lo disfruto seguido; casi a diario. Pero una de las cosas que más me fascinan del vino es la capacidad que tiene mejorar una experiencia gastronómica; no es lo mismo una buena comida o en encuentro sin vino que con una botella de vino de por medio.

- ¿Qué pensás de los vinos de Luigi Bosca?
- Me encantan; desde siempre me han gustado. En un comienzo gracias a mi papá, que siempre fue un fan de la bodega y tenía botellas de Luigi Bosca en su cava. Esa combinación entre atributos clásicos tradicionales del vino argentino más los toques modernos que le imprime la bodega me ha gustado siempre. He disfrutado y disfruto la línea Luigi Bosca; incluso guardo botellas y las bebo luego de cuatro o cinco años de guarda. La línea Terroir me ha sorprendido muy gratamente desde que salió. Así y todo, para una ocasión especial, elijo un Luigi Bosca Finca Los Nobles, tanto el Malbec-Verdot como el Cabernet-Bouchet son tintos inolvidables. Y son los que llevo para regalar cuando viajo a otros países.

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